Con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra el próximo 1 de mayo, Hermandades del Trabajo presenta su tradicional manifiesto en un contexto internacional marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y una preocupante incapacidad política para priorizar el diálogo, la cooperación y la paz.
En este escenario, el Papa León XIV ha expresado su inquietud con claridad: «La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo mediante un diálogo razonable, auténtico y responsable».
Fieles a su ideario y a su acción social, Hermandades del Trabajo defiende que el trabajo, además de ser un medio para atender las necesidades personales y familiares, «es un derecho inalienable y un deber para participar en el bien común, en la construcción de una sociedad justa y en el progreso social». Recuerdan, además, que «el trabajo, en todas sus formas, es la virtud humana más fundamental».
Como cristianos, subrayan la necesidad de «armonizar los intereses de trabajadores y empresarios», recordando que «sin empresas no es posible sostener el estado del bienestar en una sociedad moderna». No obstante, insisten en que «la economía y el trabajo deben estar siempre al servicio de la dignidad de la persona y del bien común».
La pobreza laboral en España
El manifiesto pone el foco en una realidad cada vez más preocupante: la cronificación de la pobreza en España, especialmente entre la infancia, los menores, las mujeres, los migrantes en situación irregular y sus familias.
La precariedad laboral, la temporalidad involuntaria y la inseguridad en el empleo continúan afectando a amplios sectores de la población, generando incertidumbre y dificultando proyectos de vida estables. Alertan de que este modelo económico se está consolidando y normalizando, sin garantizar la dignidad de las personas. Por ello, consideran imprescindible promover un modelo laboral que ofrezca seguridad, reconocimiento y oportunidades reales de desarrollo profesional.
Advierten también de que un número creciente de trabajadores vive en situación de pobreza laboral: tener empleo ya no garantiza cubrir las necesidades básicas familiares ni asegura integración social. Esta situación deteriora la salud de las personas y debilita la estabilidad de sus hogares.
Especial preocupación merecen los menores de 18 años, el grupo con mayor riesgo de pobreza. Los hogares con menos recursos destinan casi la mitad de sus ingresos al alquiler o compra de vivienda, lo que limita gravemente su capacidad para afrontar gastos esenciales, ocio o ahorro ante imprevistos.
Entre las principales causas de esta pobreza destacan el desempleo, la precariedad, los bajos salarios, el elevado coste de la vivienda —que absorbe más del 40 % de los ingresos de muchas familias—, la pobreza energética y la carga fiscal sobre el trabajo. Denuncian además que cada vez es más frecuente el descenso desde la clase media hacia situaciones de vulnerabilidad que el camino inverso.
El manifiesto reafirma asimismo su apoyo a las reivindicaciones legítimas de agricultores, ganaderos, pescadores, autónomos y pymes, sectores esenciales tanto para garantizar alimentos de calidad a precios razonables como para sostener el tejido productivo del país. «Exigimos una formulación justa de los impuestos, cuya distribución debe orientarse a políticas sociales, especialmente en el ámbito de la formación para el empleo», reclaman.
Tras nuestros últimos encuentros sobre Doctrina Social de la Iglesia (DSI) nace nuestro Manifiesto por el 1º de Mayo. ?
— Hermandades del Trabajo-Madrid (@HHTMadrid) April 9, 2026
Pedimos un #pactosocial para reducir la pobreza laboral, crear empleos dignos y afrontar los retos de la #IA.
Es el momento de dar respuestas… pic.twitter.com/Jijz2vyuSI
El reto de las nuevas tecnologías
Hermandades del Trabajo advierte también sobre las profundas transformaciones que atraviesa el mundo laboral debido a la digitalización, la robotización, la inteligencia artificial y las nuevas formas de empleo.
Reconocen que estos avances ofrecen grandes oportunidades, pero también generan incertidumbre y riesgo de exclusión. Por ello, consideran imprescindible garantizar formación continua, recalificación profesional y acompañamiento a los trabajadores, para que nadie quede atrás. La innovación tecnológica, subrayan, debe estar siempre al servicio de la persona, humanizando los procesos productivos y respetando la dignidad humana.
En particular, alertan de que la expansión de la inteligencia artificial y la robotización supondrá un cambio de era que transformará profundamente el mercado laboral. Aunque el impacto será desigual —afectando previsiblemente más a ciertos perfiles cualificados que a trabajos manuales—, advierten de que, si estos cambios se aceleran más de lo previsto sin medidas de adaptación adecuadas, podrían desencadenarse graves conflictos sociales.
